La mañana del miércoles ha estado cargada de trabajo e ilusión, porque hemos estado preparando las diferentes actuaciones que presentaremos al final del campamento, en la cena del pueblo. Después nos hemos relajado con un buen baño en la piscina.

Por la tarde hemos practicado nuestras habilidades de rastreo, siguiendo una serie de pistas que los monitores nos han dejado por el recorrido: señales, papeles con indicaciones, fotos… hemos tenido que estar muy atentos para poder localizar todas las pistas.

Al terminar del día ha llegado la mítica y esperada noche del terror, en la que hemos tenido tantos sustos como risas. ¡Lo hemos pasado de miedo!