Este miércoles hemos comenzado la mañana con un deporte muy inclusivo: la boffia. Un deporte muy parecido a la petanca en el que debemos lanzar seis bolas azules y seis rojas lo más cerca de una bola blanca. El jugador que conseguía posicionar el mayor número de bolas cerca de la blanca antes que su adversario era el ganador. ¡Así seguimos acumulando puntos para nuestras olimpiadas!

Después de un ratito de piscineo, comida y siesta, hemos pasado la tarde preparando unas actuaciones de baile que mostraremos el penúltimo día en la fiesta del pueblo. ¡Y es que llevamos dentro un ritmo que no nos para!

Al ponerse el sol hemos vivido otro de los clásicos del campamento, la noche del terror, en el que los gritos y las risas han sido los protagonistas.